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Estafeta Cargo, recinto aduanal propio y nuevos servicios

 

Es un puerto, pero sin barcos. Por San Luis Potosí pasan camiones con 90% de la carga del país y trenes que conectan al resto de Norteamérica. Allí es donde comenzó a operar este año la primera zona franca del país y donde el gobierno estatal quiere convertir al aeropuerto en un centro de distribución nacional de carga.

En esa región estratégica, Estafeta Cargo, del Grupo Estafeta, construye su propio recinto fiscal para carga aérea. Será uno de los servicios con los que pretende hacer crecer 150% sus ventas anuales para el año próximo, alcanzando los $15 millones de dólares. En septiembre habrá inyectado $110 millones de pesos en un predio donde hoy está su centro de distribución, al lado del aeropuerto de San Luis Potosí.

La carga aérea tiene todo por desarrollar, porque en México sólo 1% del transporte de mercancías se efectúa por esta vía, por lo que el movimiento para expandir el negocio se hace notar. Mientras el gobierno federal promueve ocho corredores multimodales en el país, los concesionarios aeroportuarios están invirtiendo en infraestructura para ese segmento, y las empresas de carga están comprando o rentando más aviones y ofreciendo más servicios de comercio exterior.

DHL, por ejemplo, destinará $600,000 dólares en Coahuila para construir un recinto fiscal propio, con el que duplicará sus importaciones. Fedex acaba de lanzar Transporter Distribution, un servicio en donde los paquetes son agrupados en un embarque único hacia EU. UPS introducirá nuevos servicios de tiempos definidos en México tras la compra de Menlo Worldwide Forwarding, un proveedor global de carga aérea pesada y administración de comercio exterior.

Esas aperturas y lanzamientos, sumadas a las de Estafeta, ponen de manifiesto el interés de las empresas por estar listas para el crecimiento que se viene: según estimaciones oficiales, este año la carga aérea crecerá 12% (dos puntos más que en 2004).

Todo en uno

A diferencia de hace una década, ahora por los cielos y rutas mexicanas pululan empresas transportistas. Hay unas 80 firmas entre aerolíneas de carga y de pasajeros, pero estas últimas sólo rentan “la panza” de sus naves a la mayoría de empresas de correo privadas. En total, se trata de un mercado de unas 3,000 firmas, según la Asociación de Paquetería y Mensajería, las que se pelean un negocio de $700 millones de dólares anuales. Del total de aerolíneas, 16 son nacionales y apenas capturan 40% de la carga total.

Ante tanta competencia, las compañías han ido más allá de la simple entrega de paquetes o sobres. Desde la firma del TLCAN, venden soluciones logísticas, una especie de ventanilla única que, según cálculos del sector, ya absorbe 15% de los costos que las empresas derivan a la venta de sus productos.

Sacarle el jugo a este segmento demanda esfuerzos extra: llegar a más destinos y con mayor cantidad de trámites resueltos. En el caso de Estafeta Cargo esto implicó introducir ‘aduanas móviles’ para ‘hacer aduana’ sin tener que transportar la carga a los recintos tradicionales. Se trata ni más ni menos que de camiones fiscalizados que acuden a algunos de los 2,500 destinos que el grupo tiene en el país.

La empresa comenzará a probar ese servicio en abril con camiones de hasta 12 toneladas de capacidad. “Tenemos permiso para operar 150 camiones, pero en una primera etapa probaremos con tres”, dice Juan Manuel Rodríguez, director general de Estafeta Cargo.

Para cerrar el círculo de servicios a las empresas, el Grupo destinará parte de una inversión de $35 millones de dólares a la factura digital.

Estafeta ya tenía presencia en negocios virtuales a través de Merkalink, su empresa de comercio electrónico para compras de insumos en Estados Unidos y Canadá. Ahora, con Buzón Electrónico, el nombre de este servicio, el grupo será el intermediario para el envío masivo de facturas con firma digital. Ya probó el sistema con los clientes de Merkalink y tiene una veintena de prospectos entre empresas y secretarías de gobierno. “Creemos que puede crecer tanto como el propio Grupo”, prevé el director general, José Antonio Armenáriz.

Todas las cargueras buscan ahora captar la atención de las PYMES para meter sus narices en su cadenas de suministro y venderles servicios antes que el proceso de producción se inicie. UPS Capital (empresa que formó UPS tras comprar el First International Bank) emite en México créditos de capital de trabajo y tarjetas de crédito empresariales, por ejemplo. Por su parte, Fedex firmó un convenio con la Secretaría de Economía para apoyar a las PYMES a exportar y DHL ofrece paquetes de membresías Bancomext que incluyen desde avalúos hasta la participación en misiones comerciales.

Tiempo = dinero

Alguien llamó al tiempo la barrera del comercio. Y las firmas logísticas se están encargando de vender eso: tiempo. Los cambios en los sistemas de producción, la búsqueda para reducir inventarios y la dificultad de transportar perecederos en aviones de pasajeros, las obligan a encontrar maneras de reducir al máximo las horas o minutos entre el despacho y la entrega.

Esto no es fácil. Un ejemplo es la carga desde y hacia Europa que pasa por Miami, un aeropuerto donde la infraestructura para carga es altamente competitiva, pero muy burocrática. “Si la carga se mueve en aviones de pasajeros debe pasar 48 horas en suelo estadounidense, sumado a las medidas de seguridad aplicadas desde 11-S”, dice Simón García, director de Investigación de Mercado de Estafeta Cargo. “El equivalente a una hora fuera de la cadena de frío, en el caso de las flores, es un día de vida”.

Estas restricciones están moviendo neuronas para evitar hacer escala en Estados Unidos. Por ejemplo, se abrieron nuevas rutas para la carga europea que debe arribar a México o al resto de Latinoamérica y viceversa. “Ahora, buena parte de lo que se origina en España utiliza las terminales centrales de Cuba, Republica Dominicana y Jamaica como puntos de transferencia”, explica Rodríguez de Estafeta Cargo.

En Cancún es donde la empresa cree que estaría la cuarta alternativa para la carga que va o viene de Europa. Aeropuertos del Sureste (ASUR) invertirá en una primera etapa $25 millones de pesos para construir una terminal de carga. “Tendrá capacidad para 45,000 toneladas anuales, el equivalente al total de lo que mueven los nueve aeropuertos que operamos en el país”, describe Jorge Castelazo, gerente de Carga Aérea de ASUR. Hasta 2008, el consorcio destinará a este tema otros $900 millones de pesos, casi 50% de lo que invertirá en el resto de sus terminales.

Por su parte, Grupo Aeroportuario Centro-Norte destinará $150 millones de pesos para convertir a su terminal de San Luis Potosí en un centro de distribución nacional de carga. Es la tercera parte de lo que invirtió en Monterrey el año pasado.

Estafeta se está poniendo en línea con el cambio que promete esta nueva infraestructura. En 2004, duplicó sus convenios con otras empresas de carga totalizando 41. Con estos acuerdos, la firma tiene vuelos directos a Europa y Asia.

Para aprovechar esta expansión, compró dos Boeing 737-300, con lo cual completa una flota de cinco aviones propios. “Hemos adquirido en promedio un avión por año; con estas nuevas unidades prevemos 20% de crecimiento en toneladas transportadas”, confirma Simón García.

Desde su recinto fiscalizado, la empresa de paquetería intentará atraer a productores de perecederos, a proveedores de componentes electrónicos o cualquier insumo de la región donde el factor tiempo sea determinante en su operación.

¿Cuál será su estrategia de seducción? Los tentará con cámaras frigoríficas, escáners para control de carga, bóvedas de seguridad y el propio recinto, donde afirman que puede descargarse un avión con paquetería en apenas diez minutos.

En base a estos proyectos, para el director general de Grupo Estafeta, las ventas corporativas de “servicios de comercio exterior podrían aumentar diez veces durante los próximos años”. Hace un tiempo, la empresa se enfrentó a Sepomex y ganó un mercado importante. Ahora, convertida en la quinta empresa de carga aérea de México y desde un puerto ‘seco’, Estafeta deberá pelear esa meta frente a la competencia nacional y a las sofisticadas y grandes compañías mundiales.

 por Marina Delaunay para EXPANSION - MEXICO 9/3/2005