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Fundada
en 1881 por José Aznar Delgado, la primera operación comercial de
la hoy denominada Aznar Textil consistió concretamente en la venta de
una pieza y media de piqué de 67,8 m a 8,40 reales metro, por un importe
de 142 pesetas de aquella época. No es una leyenda, sino que hay una
certificación escrita a máquina, y ahora enmarcada, del
establecimiento barcelonés que la adquirió.
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Vicente Aznar, director general |
Ciento
veinte años después, en 2001, esta empresa que fabrica y
comercializa tejidos para la decoración, pilotada por la sexta
generación que encabeza Vicente Aznar Orobal, ha vendido 15 millones de
metros cuadrados y facturado 19,3 millones de euros (más de 3.200
millones de pesetas) en el último ejercicio fiscal. En parte es
lógico, porque desde aquella fecha hasta hoy se han producido tantos y
tan diversos cambios que la empresa se ha instalado definitivamente en ellos.
Hemos asumido el cambio como un valor constante y nos sentimos
cómodos en él, nos dice Vicente Aznar, director general, el
alma del negocio, con 40 años al pie del cañón. De
ahí no es de extrañar que el eslogan sea el cambio como un
valor permanente.
Cambio
que, sin duda, ha sido favorable para esta empresa, cuya sede corporativa
está, desde 1985, en Paterna (Valencia), a juzgar por la
evolución de la plantilla en los últimos 20 años, que ha
pasado en este período de 7 a 161 personas. Esta irresistible
ascensión ha tenido como pivotes la innovación y el diseño
llenamos de ideas y color los espacios vacíos. Pero
quizás el sustrato radique en su política de reinvertir los
beneficios, invertimos en tecnología adoptamos la normativa
internacional ISO- e investigamos continuamente para mejorar nuestros
productos.
Otro
elemento que ha reforzado el dinamismo de la empresa es la reciente
incorporación de la séptima generación, empezando por sus
hijas Marisol (en 1997 en ventas) y Ana (en 1999 en diseño y
comunicación) así como su hijo menor, Eduardo, en labores de
marketing, que está trabajando para reunir los 4 años de
experiencia que le piden para hacer el master en MBA en el Insead de
Fontainebleau (Francia), la primera escuela de negocios europea.
- Primera gran marca En 1979 se creó el
departamento de diseño y la marca Bon Drap, una revolución en el
mundo de la decoración textil por su relación calidad-precio.
Un año más tarde, se formaba el departamento de
exportación y se inauguraba la primera fábrica de producto
terminado. Un lustro después Aznar Textil abría una nueva
fábrica de producto terminado en la Puebla de Vallbona, de 4.800 metros
cuadrados, y nuevas oficinas centrales y almacén en Paterna.
Ya en
1998 se inauguraba la planta de tejeduría de jacquard (es un
tejido más complejo, no liso, con ligamentos) en Bocairente,
también en la provincia de Valencia, y se alcanzaba la
certificación de la empresa de acuerdo con las normas ISO 9001 e ISO
14001. Estas acreditaciones eran una buena base para el V Plan de
Internacionalización de Aznar Textil. En este mismo año, se
levantaba un almacén inteligente en Paterna, contiguo a la central, de
7.000 metros cuadrados.
Ya en el
nuevo milenio, se procedía a la remodelación de las oficinas
generales en Paterna donde se habilitaban 1.000 metros cuadrados en salas de
exposición, unos llamativos show rooms; se creaba una identidad
corporativa sólo hemos necesitado dos letras para identificarnos
-ZN-, igual que al tejido le basta la trama y la urdimbre para convertirse en
una consistente realidad, dice Vicente; se actualizaba la marca Bon Drap
y se concebía una nueva marca, Enza, de visillos definida como
tela de luz.
Desde los ochenta, Bon Drap ha firmado miles de colecciones de
textiles para la decoración y cientos de productos confeccionados
-fundas nórdicas, sábanas, colchas, edredones-, nos explica
con orgullo Vicente Aznar. Es una marca claramente posicionada en el mercado
que está ya definitivamente asociada al diseño y la moda, tanto
en las colecciones permanentemente renovadas, como en las novedosas lecturas de
prendas clásicas: el bondraletto o la nórdica de
jacquard.
Por otra
parte, Enza es una marca joven, que ha nacido para ofrecer al mercado
colecciones exclusivas con referencias muy cosmopolitas. Quiere ser la marca de
los gustos más exigentes y las sensibilidades más expertas,
añade.
- A medida Pero como hay clientes que, en
ocasiones, prefieren otro tipo de colaboraciones profesionales,
también sabemos cómo confeccionar el pedido, totalmente
ajustado a las medidas de sus preferencias. Además, nuestra
flexibilidad nos ha permitido atender las peticiones de otras marcas,
apunta. En definitiva, nos gusta trabajar estrechamente con nuestros
clientes y les apoyamos en cuantas acciones faciliten la presencia de nuestros
productos en los puntos de venta.
La planta
de tejeduría de Bocairente, inaugurada el 13 de mayo de 1999, fabrica
más de doce millones de metros cuadrados de jacquard al
año, lo que se traduce en más de 3.000 referencias de
tejidos.
Según Vicente Aznar, la inversión realizada en
tecnología punta -más de 2.000 millones de pesetas en los
últimos cinco años- nos ha permitido situar a nuestras plantas
entre las líderes europeas, tanto en los niveles de producción
como de calidad conseguidos.
El
trabajo se organiza en cinco turnos y el proceso productivo está
gestionado por un sistema informático central que permite la
máxima rapidez en los cambios de artículos para garantizar los
plazos de entrega acordados.
Los
productos terminados -edredones, fundas nórdicas y sábanas- se
confeccionan en la fábrica de Vallbona. Aquí están sus
orígenes y, también, algunas de sus apuestas de futuro.
Según Vicente, los profesionales que trabajan allí se
distinguen por el rigor con el que confeccionan cada prenda y el esmero con el
que rematan cada detalle. Así ha sido posible presentar al mercado un
acolchado fino que ha conseguido el éxito
rápidamente.
- Acercarse al mundo La división internacional
de Aznar Textil viene prestando un servicio eficaz en los diversos
países en los que trabaja, donde triunfan no sólo los textiles
que en cada temporada se presentan, sino las fórmulas de
colaboración que con cada cliente se establecen (socios locales,
etc.).
Una
de las características de esta empresa es que está presente en
las principales ferias internacionales del sector, una docena, empezando por la
principal, la de Fráncfort (Heimtextil) y terminando por la de Shanghai.
Complementando esta promoción, tiene un buen presupuesto de publicidad,
que suele hacer en seis idiomas (entre ellos árabe, japonés y
ruso). Precisamente, en los primeros días de octubre, cuando estuvimos
en Paterna estaban exponiendo en la feria Index de Dubai (Emiratos
Árabes Unidos).
Según nos explica Vicente Aznar, la empresa vende sus marcas
comerciales en 70 países, que es como decir en todo el mundo. Aznar
Textil distribuye el 55% de su exportación en Europa, el 15% en el
continente americano, el 11% en Asia, el 8% en países árabes, el
3% en África y el 8% en el resto del mundo.
En el
año 2002, la distribución de la facturación en la
Unión Europea por canales es la siguiente: 48% mayoristas, 26%
industrial, 13% minoristas, 7% cadenas de tiendas y 6% tapicería
industrial.
En
opinión de este empresario a quien le gusta trabajar creando
equipo y no sólo familiar porque cree en los profesionales
comprometidos y motivados, los textiles técnicos, empleados
principalmente en decoración no hogareña, constituyen una
línea de negocio de creciente importancia estratégica para la
empresa. Para ello el departamento de I+D+i desarrolla diversos proyectos
para nuevas aplicaciones en el recubrimiento de espacios públicos, tanto
estáticos como móviles, y así, sus telas ignífugas
se están instalando en numerosos edificios de los sectores hostelero y
hospitalario, todas ellas certificadas por Instituto Tecnológico Textil
(AITEX). Además, añade, algunos de nuestros productos
están homologados por la norma de fabricación del interior de
determinados vehículos de motor para su utilización en
automóviles. Dichas homologaciones están realizadas por el
Instituto Universitario de Investigación del Automóvil
(INSIA).
- Conciencia profesional Pero Vicente Aznar no es un
empresario individualista, sino que además de creer en la familia propia
cree también en la familia empresarial y su representación
asociativa y él mismo pertenece a la Junta de la Asociación de
Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (ATEVAL), en la que preside la
Comisión de Marcas. Este tema que le preocupa seriamente y se lamenta de
que, al menos en el sector de confección textil, no exista una imagen de
marca española: No hay un made in Spain ni en las mantas
zamoranas, nos dice con sorna. Además, cree que el tratamiento
fiscal de las marcas no es el correcto porque es distinto a efectos de
amortización, según se adquiera una empresa o sólo la
marca. Y nosotros vendemos moda, diseño, lo que requiere una
adaptación continua y se nos deberían deducir del Impuesto sobre
Sociedades los gastos realizados en el extranjero para creación y
defensa de las marcas.
Si
no es porque tenemos vocación clara, si el textil-hogar español
fuera multinacional, ya habría desaparecido, concluye convencido.
Hablando de este sector, también ve con preocupación la subida
del precio de la energía y la incidencia de un dólar alto para
vender fuera de la Unión Europea, como es el caso de su empresa que
exporta más de la mitad de lo que produce.
Como
resumen de su filosofía empresarial, contrastada por cuarenta
años de duro trabajo, para Vicente Aznar lo decisivo es invertir
en tecnología, en procesos, en calidad de producto y en
investigación para mejorar, o, lo que es lo mismo, la innovación
y el diseño, posibles por la inversión e investigación, y
el servicio al cliente son las claves para progresar en este mercado tan
competitivo. Según nos confiesa en un momento de debilidad
ante una apetitosa paella-, su sueño secreto es poner una tienda
propia en la mismísima Italia. ALFONSO
TULLA
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